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Boxeo, un deporte extremo para el cerebro
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Por: Agencias ID/Expresion/Expresionenred.com 11-05-11 (16:48) |
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El sábado 19 de julio de 2009 se disputó una pelea entre Marco Antonio “El Texano” Nazareth y Omar Chávez, 11 segundos antes de concluir el cuarto round, Chávez asestó cinco golpes que sellaron la contienda por la vía rápida. “El Texano” cayó desvanecido con signos de daño cerebral (confusión, dificultad para hablar y caminar, mareo y pérdida del equilibrio); no se recuperó y perdió la vida.
El boxeo es un deporte que ayuda a desarrollar masa muscular, fuerza, resistencia física y mayor velocidad en los reflejos, además de que una dieta adecuada rica en carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y la disminución de la sal, ayudan al acondicionamiento físico previo a una pelea.
Cabe destacar que esta actividad exige una constante preparación, lo cual contribuye a un óptimo estado físico; sin embargo, como en muchos deportes su práctica tiene consecuencias.
Las complicaciones que pueden presentarse en los púgiles, se deben al constante golpeteo que produce daño cerebral con micro hemorragias, explicó el doctor Luis García Muñoz, neurocirujano del Hospital General de México.
“Entre los contendientes de este deporte, es común observar lesiones parecidas a las que se encuentran en personas que tuvieron algún accidente automovilístico que golpeó de manera severa el cráneo, ya que intervienen fuerzas intensas de aceleración lineal y angular súbitas”, mencionó el especialista.
Nocaut a las neuronas
“Cuando el boxeador es golpeado directamente a la cabeza, el cerebro (protegido por el cráneo, las meninges y el líquido cerebro-espinal) choca contra las paredes de la cavidad ósea. Y da como resultado la destrucción de neuronas y/o axones, como consecuencia de la transmisión de la energía cinética, denominado daño axonal difuso”, explicó García Muñoz.
Cuando el boxeador recibe un golpe intenso en la mandíbula, la fuerza se transmite directamente a estructuras críticas como el tálamo, el hipotálamo y el tallo cerebral, lo que ocasiona un estado que varía entre conmoción, confusión, desorientación o la pérdida del estado de conciencia. Por esta razón, se realiza la cuenta protectora de 10 segundos, en los que se espera que el combatiente reaccione.
Al reducirse o interrumpirse el flujo sanguíneo cerebral, el boxeador pierde la conciencia, lo que se conoce como “nocaut”.
Lo más frecuente en estos deportistas es el traumatismo craneoencefálico cerrado, debido a la fuerza de los golpes directos a la cabeza, sin provocar fractura al cráneo.
Cuando el traumatismo craneoencefálico es intenso y produce un estado de inconsciencia (coma) prolongado, después de 6 semanas se denomina “estado vegetativo persistente”. Si el estado de inconsciencia es traumático y dura más de 12 meses, se denomina “estado vegetativo permanente”. Ambas situaciones clínicas se relacionan con daño axonal difuso, generado por la ruptura de los axones, que son la continuación de las neuronas que conectan con otras. Los estados vegetativos sólo mantienen las neuronas destinadas para las funciones vitales, ya que son las más resistentes, según refirió el especialista del Hospital General de México.
Otro factor de peligro que se presenta en el cerebro de los boxeadores es la ruptura de las arterias y la producción de coágulos. Cuando la fuerza de choque produce ruptura de los vasos sanguíneos, se genera más daño por la presencia de hemorragia cerebral, la cual va desde una equimosis cerebral (moretón), hasta la formación de coágulos en el cerebro que ponen en riesgo la vida por lo que en algunos casos es necesario un manejo quirúrgico urgente.
Efectos tardíos
Además de los resultados que se presentan en el cuadrilátero, existen padecimientos que se pueden desarrollar con el paso del tiempo.
A decir de García Muñoz, los efectos que presenta un boxeador 10 años después de practicar este deporte son diversos, como la encefalopatía pugilística (pérdida de la memoria, la falta de concentración, alteraciones conductuales) y el parkinsonismo (de origen vascular). También se ha descrito la atrofia cerebral (disminución del tamaño del cerebro).
Si bien cada boxeador reacciona de manera diferente, se ha observado que los que se retiran antes de los 28 años y con menos de 100 combates, tienen menor probabilidad de desarrollar la encefalopatía pugilística.
La práctica de este deporte lleva a las personas a un óptimo estado físico, pues requiere de un gran esfuerzo para acondicionar el cuerpo de un boxeador para una pelea. Cabe destacar que el box no es el único deporte de contacto en el que pueden presentarse estas complicaciones, también se ha observado en jugadores de futbol americano. La visita periódica al médico, los cuidados necesarios y la adecuada preparación, pueden ayudar en gran medida a evitar estas complicaciones. (Agencia ID) |
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